18 dic. 2013

It´s ready for boarding

Ya es Navidad.

Lleva siendo Navidad desde hace más de un mes, pero oficialmente ya podemos decir que sí, que ya es Navidad sin lugar a dudas. Lo sé sin necesidad de mirar ningún calendario. Lo sé, simplemente, porque esas cosas se saben.

Lo sé porque he visto imágenes de la Puerta del Sol completamente colapsada por una marea humana de hombres, mujeres y niños ataviados con pelucas de colores y cuernos de reno de peluche. "¿Una protesta, quizá?", pensé. "Una sociedad harta de que la tomen el pelo que ha decidido despertar y negarse a seguir siendo sumisa ante un sistema podrido y corrupto?". No. Por supuesto que no. Faltaría más. No era tal cosa. Simplemente eran esos seres que compran cosas. Una multitud, una marabunta, un ejército de seres que compran cosas. El problema es que este año no pueden comprarlas pero igualmente tomaron las calles en masa para fingir que todo marcha bien, desearse un próspero año nuevo y mirar escaparates ilusionados por el hecho de ver tras un muro de cristal todo aquello que este año no podrán comprar a sus hijos. Son los mismos seres que protestan cuando otro grupo de personas hacen lo propio para luchar por sus derechos más básicos, recriminándoles la manera que tienen de intentar mejorar las cosas e increpándoles por interrumpir o distorsionar sus rutinas. Son esos necios que callan, otorgan, compran, agachan la cabeza, miran para otro lado y siguen votando a los mismos que les arrebataron el futuro y la dignidad. Un espectáculo patético que se repite cada año, sin excepción.

También sé que es Navidad porque a pesar de que en China no se celebra esta festividad, todo Shanghai está decorado y engalanado como si la Navidad se hubiese inventado aquí. Si me dijeran que Santa Claus vive en la suite presidencial del Hotel Marriott de Nanjing Lu como si fuera Nucky Thompson en Boardwalk Empire, me lo creería sin dudarlo ni un sólo instante.

Lo sé porque algunos compañeros de mi empresa me desean 'Mary' Christmas o 'Happy' Christmas, constantemente. Lo sé porque el otro día alguien me preguntó que por qué Papá Noel murió crucificado hace tantos años. También lo sé porque llevo dos años sin Navidad, ya que el año pasado no pude volver a España en estas fechas. Y a pesar de no ser un fanático de la Navidad, pasa como con otras muchas cosas en la vida: que cuando no las puedes tener, las echas en falta.

Lo sé porque en unos días voy a atravesar volando medio mundo para dar a mis padres todos los abrazos y los besos que no les he podido dar durante todo un largo año. Porque Skype está muy bien, sí, pero los besos vía wifi no te dejan el mismo sabor de boca y China Telecom funciona tan jodidamente lenta que descargarse besos por torrent se convierte en una labor casi imposible. Porque el teléfono está genial, sí, pero todavía ninguna compañía ha establecido una tarifa roaming para los abrazos y además, debido al retardo en las redes de telefonía, uno se cansa de dar abrazos al aire y acaba por perder la paciencia. Porque hoy en día gracias a internet estamos todos más comunicados que nunca, sí, pero también es verdad que gracias a nuestros gobernantes nunca antes habíamos estado tan alejados los unos de los otros. Porque para ir a dar esos besos y esos abrazos al menos una vez cada año a toda esa gente que quieres, antes hay que comprobar y recomprobar unas cien mil veces que tienes el visado en regla, que el work permit no ha expirado y que el permiso de residencia sigue perfectamente vigente. Y claro, como que visto así pierde emotividad la cosa.

Sé que es Navidad por lo mucho que echo en falta el perfecto cielo de Madrid. Sé que es Navidad por lo mucho que añoro el imponente Mar Cantábrico. Sé que es Navidad por todas estas pequeñas grandes cosas que antes eran un placer diario y ahora se han convertido en una necesidad anual. Sé que es Navidad porque necesito que sea Navidad cuanto antes.

Lo sé por los nervios, por las maletas abiertas en el salón de casa, por las interminables listas de ’cosas para llevar’ y ’cosas para traer’ que inundan mi escritorio, por las compras de última hora en el fake market, por el ’que no se nos olvide pagar el alquiler del piso antes de irnos’, por los whatsapps constantes de los amigos diciendo ’ya no queda nada para vernos’, por esa incesante cuenta atrás que todos los expatriados vamos coreando al unísono cada vez que nos vemos, por esas ’ultimas cañas juntos el miércoles, antes de que nos vayamos todos, por el brillo de nuestros ojos y por el aumento progresivo de los latidos de nuestros corazones, que van in crescendo según vamos acercándonos a ese glorioso momento en el que escucharemos por la megafonía del aeropuerto aquellas benditas palabras: “This is the boarding call for flight XXX to Madrid. Please have your boarding pass and identification ready. Regular boarding will begin in approximately ten minutes time. Thank you".

Creo que después de "te quiero", las palabras más bonitas que uno puede escuchar en la vida son: “It´s ready for boarding".

Sé que ya es Navidad. Todos los que vivimos lejos de nuestros países lo sabemos sin necesidad si quiera de mirar el calendario. Y es que esas cosas se saben, simplemente se saben, por multitud de pequeñas razones.

Y cómo no, también lo sé porque otro año más, Campofrío ha vuelto a deleitarnos y a emocionarnos con su nuevo anuncio publicitario. Y viendo la cantidad de reacciones que ha provocado este spot, quiero enviar desde aquí un fuerte aplauso para el equipo de publicistas porque se han ganado merecidamente su pan de cada día. Han hecho un trabajo excelente y digno de admiración. Han conseguido dar magistralmente la vuelta a la tortilla, tocando una vez más esa fibra sensible que hace que por un momento nos olvidemos de cómo somos realmente en lo que de verdad importa. Y eso tiene mucho mérito, de verdad. Ni Don Draper lo hubiera hecho mejor.

Yo, personalmente, no me he emocionado mucho viendo el anuncio. Prefiero guardar las lágrimas para cuando leo la prensa digital cada mañana.

Campofrío lanza el dardo y los necios amaestrados se apresuran a recogerlo al vuelo. De nuevo, Campofrío nos sorprende con el elaborado marketing social de su anuncio, en el que parece que todos tenemos que sentirnos orgullosos de ser de donde somos por esas pequeñas cosas que nos hacen tan grandes. Y sí, puede que tengan razón en algunas de estas cosas, pero mientras sigamos dejándonos pisotear como hasta ahora, mientras sigamos mirando para otro lado y sigamos permitiendo que unos pocos destrocen y saqueen a todo un país y a sus gentes, mientras sigamos siendo esa panda de borregos, bufones y esclavos que somos, mientras sigamos sin luchar por nuestros derechos más básicos y mientras sigamos aguantando que nos pasen por encima sin ni siquiera levantar la voz ni un poquito... mientras tanto, seguiremos siendo un pueblo con muy pocas cosas por las que sentirse orgulloso.

"Que nada ni nadie nos quite nuestra manera de disfrutar de la vida", reza el pegadizo eslogan al final del spot publicitario. Qué bonito, ¿verdad?. Emocionante hasta más no poder. Creo que los publicistas querían poner algo así como: "¡Míralos qué majos! ¡Están jodidos, pero contentos!" y alguien en el último momento decidió decir lo mismo, pero con unas palabras mejor elegidas. Con más gancho. Si hay algo peor en esta vida que un esclavo sumiso, dócil y adoctrinado, es un esclavo sumiso, dócil, adoctrinado y sonriente. Un borrego al que le están arrebatando la vida y la de su familia mientras él se enorgullece de lo bien que se le daba salir de cañas con los amigos cuando aún podía hacerlo. Una marioneta feliz. Un bufón que nunca pierde la sonrisa mientras es saqueado y humillado.

Sólo un pueblo formado por necios de la peor calaña podría tener una concepción tan distorsionada de sí mismo. Sólo una sociedad que ya ha tirado la toalla podría caer tan bajo.

Y por si todo esto no fuera suficiente, el mensaje de este magistral spot publicitario (y digo magistral porque insisto en que es muy bueno ya que logra conseguir su objetivo) nos lo envía ni más ni menos que Campofrío, una empresa cuyo principal accionista, el grupo estadounidense SmithfieldFoods, decidió en septiembre de 2013 vender la empresa al grupo chino Shuanghui International Holdings por un valor de 4.700 millones de dólares. Resumiendo, que una empresa norteamericana dueña de una marca española, de la que ahora es propietaria (gracias a una operación económica sin precedentes) un holding chino con sede en Hong Kong, nos hacen llorar de emoción enviándonos un mensaje sensiblero y engañoso que viene a decirnos algo así como: "a pesar de que estéis más jodidos que la hostia, nada y nadie os quitará vuestro carácter y vuestra manera de ser". Si esto no es un ejemplo puro de la globalización más salvaje que uno pueda imaginar, que baje Naomi Klein y lo vea. Y a nosotros todo esto nos importa un comino. Mientras en el anuncio salgan Chiquito de la Calzada, Gabino Diego, Verónica Forqué y las hermanas Hurtado, y nos digan todas aquellas cosas que queremos escuchar, lo demás son pequeñeces sin la menor importancia.

Pero como dije al principio, ya es Navidad. Y todo el mundo sabe que la Navidad también es tiempo para perdonar, para olvidar, para comprar y para dejarse comprar.  

Y me entristece comprobar lo fáciles que somos para dejarnos comprar. 

"Uno puede irse, pero no hacerse". Un gran consuelo, sí señor. Es normal que se nos salte la lagrimita al escuchar estas palabras de boca de Chus Lampreave. Resulta complicado no emocionarse ante una razón de peso como ésta. Y yo me pregunto: ¿De qué sirve el carácter si hace tiempo que perdimos la dignidad y el autorrespeto como ciudadanos y como individuos? ¿De qué demonios sirve nuestra manera de disfrutar de la vida cuando hace tiempo que nos la arrebataron de cuajo? Pero todo da igual porque ya es Navidad y en esta España de Campofrío la culpa siempre es de otros, las cosas se acabarán solucionando solas por arte de magia y por supuesto tenemos que ser conscientes de la envidia que suscitamos a otros países porque somos unos cachondos de la hostia que nos abrazamos, nos vamos de cañas a diario y nos metemos a la cama más tarde que nadie, mientras nuestros hijos se buscan las castañas al otro lado del mundo. No pasa nada, estamos todos a salvo porque aunque se hayan ’ido’, jamás se ’harán’. Nunca jamás se ’harán’.

Siento ser tan drástico, pero yo me avergüenzo profundamente de ser de donde soy y me avergüenzo cada día de la sociedad española en su conjunto, y un anuncio que apela a lo contrario utilizando como argumento el supuesto carácter único de un grupo de personas, no va a hacerme cambiar de opinión. Siento asco y vergüenza de que seamos como somos en muchos aspectos que considero de vital importancia.

Siento, de verdad, asco y vergüenza de todos y cada uno de nosotros.

Para que nuestros hijos se sientan verdaderamente orgullosos de la puta mierda de país que, gracias a nuestra pasividad y a nuestra adoctrinada condescendencia, les vamos a dejar, creo que hace falta algo más que unos cuántos tópicos por muy ciertos que algunos de ellos sean. Nos sentimos orgullosos de nuestros padres porque ellos sí que lucharon por mejorar las cosas o al menos por tratar de cambiar lo que estaba en su mano. Pensad por un instante si nuestros hijos van a opinar lo mismo de nosotros cuando echen la vista atrás y se pregunten por qué tuvieron que hacerse y/o ser extranjeros en ese exilio al que van a verse abocados sin remedio gracias a nuestra puñetera colección de inacciones.

Y mientras a algunos necios, ciegos de emoción, se les salta la lágrimita viendo el anuncio de marras, no se dan cuenta de que al mismo tiempo sus hijos están haciendo las maletas para huir de un país que ha aniquilado sus esperanzas y sus sueños. Y antes de que se den cuenta, contemplarán entristecidos su marcha a un lugar lejano y no les volverán a poder abrazar hasta el año que viene por estas fechas, coincidiendo seguramente con el próximo emotivo anuncio que emita Campofrío. Y entonces llorarán con razón, por no haber hecho nada para evitar este exilio a excepción de emocionarse y sonreír frente a un televisor por un conjunto de estúpidos tópicos sin importancia.

Y tras un año separados llevarán la cuenta de todos esos abrazos perdidos, todos esos besos que no llegaron a su destino por problemas de aduanas, todas esas sonrisas que se quedaron en el camino, las caricias que nunca se dieron, esos ’te echo mucho de menos’ que escuchamos entrecortados en formatos reducidos de 15 pulgadas y toda esa colección de momentos compartidos que jamás se recuperarán. Y se verán brevemente en Navidad pero la alegría y la ilusión de ese reencuentro no durará demasiado porque el proceso se repetirá de nuevo. Un año más, y otro, y el siguiente, y otro más... así sucesivamente hasta no se sabe cuándo. Y quizá en ese momento muchos comenzarán a despertar de esta pasividad inducida en la que están sumidos e intentarán hacer algo para cambiar las cosas. El problema es que probablemente ya será demasiado tarde para cambiar nada.

Pero ya es Navidad, amigos. Al fin ya es Navidad.

Por fin llegó ese momento tan especial para muchos de nosotros que jamás nos ’hicimos’ y probablemente jamás nos ’haremos’, pero que en su día sí que nos ’fuimos’. Ahora, por fin llegó de nuevo ese anhelado momento en el que los que vivimos lejos podremos decir de nuevo aquello de:

"We are ready for boarding. Damn it! We are fucking ready for boarding!"

7 comentarios :

Miguel Villegas dijo...

Un abrazo de esos de wifi para los dos.
Algún día, en algún lugar, nos podremos dar uno de verdad.

Pasad felices fiestas, que os lo habéis ganado.

multido | Julen Asua | Nieves Merayo dijo...

Abrazos recibidos. Esperemos que ese día y ese lugar lleguen pronto!

!Felices fiestas a vosotros también, majetes!

Myriam Gómez dijo...

Me cansa tanta gnt escribiendo cosas d ste tipo... ¿xk no movilizais a stos borregos? Kizás no sabemos cómo hacerlo, pro puedes ayudarnos y no kejart tanto d q los q stamos aki no acemos nada... En vez d criticar lo mal q stamos haciendo las cosas, ¿xk no nos iluminas con las actuaciones tan buenas q tú realizas para cambiar esta sociedad??

multido | Julen Asua | Nieves Merayo dijo...

Hola Myriam.

Yo no estoy aquí para iluminar a nadie ni para predicar con ningún ejemplo. Tan sólo he dado mi opinión ante una colección de actitudes que me sorprenden. De hecho me he incluido a mí mismo en las críticas, porque formo parte de esa misma sociedad. Esto no es una cuestión de uno, sino una cuestión de todos.

Me pides que haga algo, y eso hago. Emitir mi opinión y tratar de vivir consecuentemente (en la medida de lo posible y lo que está en mi mano) con lo que pienso, que no es poco.

Si te cansa leer este tipo de críticas, debe de ser porque estás muy contenta con como funcionamos hasta ahora. Me parece perfecto, pero da la casualidad de que yo no lo estoy. Creo que si seguimos haciendo (todos, me incluyo) lo mismo que hemos hecho todos estos años, los resultados van a ser iguales. No creo que estemos dando la talla como sociedad (insisto en que mi incluyo, ya que formo parte de la misma).

Lo que me faltaba ya es no poder expresar mis pensamientos sobre las carencias (creo que más que visibles) de una sociedad, y tener que aplaudir como un borrego (sí, como un borrego) nuestro comportamiento ante la que nos están haciendo a todos.

Un saludo y gracias por tu comentario!

Myriam Gómez dijo...

Q barbaridad!! Kien t ha negado q t expreses?? Pro si lo haces publicamnt, yo tambn puedo, no?? No he dicho nada d q tengas q aplaudir nada... lo q digo es q no me parece ético (para mí personalmnt) criticar cn tanta saña algo tan delicado e important sin más, puede q existan personas q sí estén intentando algo pro no les esté siendo fácil... Yo emito mi comentario xk sois muchos los q habláis d sta forma pro m gustaría d verdad d corazón verlos aki intentando cambiar eso q criticáis, al menos intentarlo. ¿¿Tan mal te sienta mi opinión?? Pienso q si tod@s lo hicieran, la montaña sería grand y podria mover algo, pro aki con 4 líneas pues...

Lo q sí comentart q te has ido del hilo citando q "debe de ser porque estás muy contenta con como funcionamos hasta ahora". ¿He mencionado yo algo, en algún momento, si las cosas están bien o mal? Creo q no... solo t he pedido tus soluciones... x eso ya m encasillas??? Bueno... q remedio... Quizás es justo lo contrario y m cansa luchar sin gente q apoye y x eso critico tu comentario xk con tu fuerza y repito con todos los q opináis d igual forma, kizás sí se podria intentar algo pro xsupuesto no desde aquí....

Un saludo y gracias x tu tiempo y molestart en cntxtar...

multido | Julen Asua | Nieves Merayo dijo...

Hola Myriam.

No me has negado que me exprese. Me lo has recriminado, como si estuviera mal poner por escrito la opinión que tenemos (no nosotros, sino muchos españoles residentes o no es España) acerca de la permisividad y la pasividad de todo un país. Con mi mensaje, yo no te he recriminado nada a ti personalmente, ya que no te conozco y no te puedo (ni debo) juzgarte. Al igual que creo que tú no deberías juzgarme a mi por estas lineas que he escrito hablando de algo que me preocupa. (No tomes a mal esto que te digo, ya que te lo digo con todo el respeto del mundo).

Nosotros hemos trabajado y vivido muchos años en España, y nuestra opinión y nuestros actos eran los mismos que ahora cuando vivimos lejos de allí.

¿Qué me pides? ¿Una lista de soluciones? ¿Un modus operandi? ¿La fórmula para que todo se solucione? Creo, y digo esto sinceramente, que todos sabemos muy bien lo que hay que hacer. Lo que hay que hacer es no permitir que nos pasen por encima. No permitir que destruyan todo lo que nuestros padres consiguieron. No consentir que la mediocridad sea aplaudida mientras la excelencia es rechazada continuamente. No vitorear a los corruptos y no dejar que sigan destruyendo un país. No ser complices de eso.

Y sentir orgullo REAL por formar parte de una sociedad formada por ciudadanos que no se dejan torear.

Yo no he sido cómplice ni lo soy ni lo seré, independientemente de dónde este residiendo... y me siento orgulloso de ello. Si tú también luchas a diario para que las cosas cambien, me alegra saberlo y además no puedes imaginar cuánto, pero no te des por aludida con mi mensaje, por favor, porque evidentemente no está dirigido a ti sino a una gran parte (por no decir mayoría) que no lo hacen.

Este no es un mensaje de crítica. No son acusaciones particulares, ni nada por el estilo. Es un mensaje de hartazgo y de pérdida de esperanza. Es una generalización, por supuesto. Pero es mi sensación (general) ante una pasividad colectiva en la que llevamos instalados desde hace décadas.

No me pidas un listado de soluciones, por favor, porque las soluciones las sabemos de sobra todos y cada uno de nosotros. Sería de perogrullo detallarlas. Son sencillisimas. Y a pesar de que, evidentemente y como en todo en la vida, mucha gente sí que lucha para cambiar las cosas, la inmensa mayoría de la sociedad española no lo hace. Y eso me causa una profunda tristeza.

Hemos comentado en otros post del blog, que los valientes no somos los que nos hemos ido (a pesar de que en nuestro caso, el salir de España no fue debido a la crisis). Los valientes son los que os habéis quedado. Así que no interpretes nuestras palabras como una acusación directa a ti o a la (poquita) gente que si trata de hacer que las cosas cambien.

Como dije antes... las soluciones están ahí y las sabemos todos. Si las cosas van cada vez a peor, dudo mucho que sea porque lo estamos haciendo bien. Lo dudo mucho, sinceramente.

No creo, insisto, que podamos sentirnos orgullosos de lo que hacemos (en conjunto) como sociedad. Siempre ha habido y habrá gente luchando por hacer que las cosas mejoren, pero no creo que quepa duda que, al menos, en España, son (o somos, me incluyo) minoría.

Y lo siento, pero no me siento orgulloso. No puedo sentirme orgulloso.

Un saludo, Myriam. Agradecemos tu comentario (y todos los que tengas sobre el tema).

Antonio dijo...

Pues qué queréis que os diga, tras cinco años fuera ya no echo de menos nada... mis hijos hablan otro idioma y están empapándose de otra cultura y a "España" nunca le importó que me fuera, así que como vulgarmente se dice... que l"s d@n p@r @@@@ a Madrid, a España y a todos, para como si no existieran porque los que se han quedado no han hecho nada por cambiar las cosas y los que nos hemos ido mucho menos...